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Johnnie Walker. 200 años en movimiento



La historia de la Johnnie Walker nace en 1820, cuando un joven huérfano de 14 años, vendió la granja que le habían heredado para montar una tienda de abarrotes en el pequeño pueblo Kilmarnock de Escocia.


Haciéndole honor a su apellido: Walker –que se traduce al español como caminante-, la marca no ha dejado de moverse desde sus inicios y fue pionera en muchos aspectos del mercadeo. Por aquel entonces, las tiendas de la zona norte de Escocia sólo ofrecían un tipo de licor de malta procesado en una sola destilería que tenía una calidad reprochable, su único objetivo era embriagar a sus compradores.


Johnnie de una manera muy empírica, empezó a experimentar con el producto, mezcló diversos tipos de maltas que sometía a pequeñas pruebas de producto con sus clientes. Esto le permitió encontrar una composición homogénea que satisficiera a la mayoría y así poder brindar un producto de calidad.


Sin proponérselo estaba siendo un detonante para la industria del whisky que estaba dejando de ser la bebida con la que se emborrachaban los granjeros y los mineros para convertirse en uno de los licores de lujo más preciados del mundo.


Con este éxito, más destilerías que se preocupaban por la calidad, fueron ganando espacio hasta convertirse en el producto insignia de Escocia. A la par de esta evolución, Johnnie fue progresando y se le unieron sus hijos: Robert y Alexander que crearon el producto Old Highland Whisky, que después se transformaría en la presentación que hoy conocemos Black Label 12 años.


De esta manera los Walker se convirtieron en la familia más importante de esta industria próspera. Esto les permitió adquirir la destilería Cardhu, que perteneció al contrabandista de whisky John Cumming y que hasta los días de hoy sigue siendo operada por Diageo, compañía propietaria de la marca en la actualidad. Esta hábil jugada les dio acceso a sobrepasar las fronteras del Reino Unido. Territorio que ya habían conquistado gracias a la Revolución Industrial y a la proliferación de las líneas de trenes.


Alexander, aparte de ser un reconocido maestro del arte de la mezcla, también era un hábil negociante y convenció a los capitanes de los barcos del puerto de Glasgow, de llevar el whisky con el nombre de su padre por todo el mundo. En este momento de la historia, más exactamente en 1860, hizo una importante transformación en el empaque que se volvería en un icono de la marca. La famosa botella cuadrada se diseñó con un propósito funcional. De esta manera en los largos viajes se quebraban menos y cabían más unidades en los compartimientos de almacenamiento. Además, la etiqueta cuenta con una inclinación de 24 grados, lo cual permite que las letras sean más grandes y de esta manera la marca puede sobresalir en las estanterías.


Los nietos de Johnnie: George y Alexander II, continuaron con el legado familiar. En la primera década del siglo XX les dieron vida a las presentaciones Red Label y Black Label.


A pesar de su éxito, la marca no tenía un logotipo definido y con el prestigio que había ganado tampoco lo podía diseñar cualquiera. Por esta razón contactaron a Tom Browne, quien era uno de los ilustradores más importantes de la época. Cuenta la leyenda, que hizo un boceto en una servilleta durante un almuerzo de negocios y gusto tanto, que al instante fue elegido como el diseño definitivo.

En 1920, la marca ya estaba presente en 120 países y su reconocimiento la llevó a recibir el sello real por parte del rey Jorge V. Hacia finales del siglo XX, aparecieron en el catálogo: Green Label, Gold Label y el producto estrella Blue Label.


Gracias a la publicidad fue escalando en la cultura global. Se convirtió en un icono de los dandis y en un símbolo de progreso personal. Como si fuera poco, el eslogan de la marca: Keep Walking –que traduce sigue caminando-, ha sido utilizada en numerosas protestas sociales. Además, recientemente ha hecho varias iniciativas de co branding: con la serie Juego de Tronos de HBO y con la película Blade Runner 2049, esta estrategia se vio representada en el empaque. Con la marca de chocolates Turín, fabricaron una edición limitada de confites rellenos de whisky y con Hublot realizaron una exclusiva producción de relojes de tan solo 25 unidades.



Según Forbes, el ranking de los destilados de malta más consumidos en el 2020, se encuentra dominado por los conocidos como whiskeys. Es decir, aquellos que por ser fabricados fuera de Escocia no pueden ser llamados whiskys. Los cuatro primeros puestos están ocupados por las marcas indias: McDowell's, Officer’s Choice, Imperial Blue y Royal Stag. Pero en el quinto lugar se encuentra Johnnie Walker, que sigue siendo el whisky escocés más consumido en el mundo.


La marca no deja de caminar hacia las nuevas tendencias. Diageo, en el 2021 empezará a introducir al mercado botellas de Johnnie Walker fabricadas en papel originado a partir de madera sostenible. Todo esto como respuesta a las preocupaciones medioambientales que afanan al mundo y se cree que es una acción que motivara a más competidores a sumarse a esta causa.



Rodrigo Esteban Delgado A.

Editor, Copy Estándar

info@CopyEstandar.com

 

Fuentes:


-La historia de Johnnie Walker. Johnnie Walker. Recuperado de: https://cutt.ly/Gd7Ie2s

-V Shah. (2020) Las 25 marcas de whisky más vendidas en el mundo en 2020. Revista GQ: España. Recuperado: https://cutt.ly/Td7Iilz

-N Blumer. Conoce la historia del logotipo Striding Man de Johnnie Walker. Mott. Recuperado: https://cutt.ly/nd7IsQ0

-[Best Commercials]. (18 de julio de 2014). [Archivo de video]. Johnnie Walker - The Man Who Walked Around The World. Recuperado de https://cutt.ly/Hd7U48A

-(2020). Johnnie Walker, primer whisky envasado en botella de papel en el mundo. El Tiempo: Colombia. Recuperado: https://cutt.ly/1d7IgnO