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La promoción puede esperar

9 de mayo del 2021



Esta semana se podía hablar de muchas cosas, como por ejemplo del dieciseisavo aniversario de LinkedIn o de la razón por la cual se celebra el día de la madre, pero es imposible pasar por alto la situación de Colombia.


El gobierno, que llegó con las banderas de la economía naranja, de la cual hasta ahora solo se le ha visto el exprimidor, con el intento de la reforma tributaria terminó por hacer saltar una chispa que detonó un fervor social sin precedentes.

Ahora las grandes marcas al igual que muchos famosos, se han visto envueltos en una tensión de fuerzas contrarias que no han sabido manejar muy bien. En un lado están sus intereses empresariales y en el otro el mensaje que durante años les han llevado a sus audiencias. La ambigüedad en gran medida es ocasionada porque la dichosa reforma tributaria en muchos casos favorece los intereses de sus propietarios.


Quedaron desnudos los conceptos que invitaban a asumir el empoderamiento, a revelarse por los sueños y a no dejar que nadie pusiera los límites. Contrario a eso las redes sociales se empezaron a llenar de mensajes tibios, que no toman posturas claras y se quieren congraciar con todo el mundo.


Al igual que paso con el asesinato del afroamericano George Floyd en estados unidos, a manos de la policía el año pasado. Empieza la carrera por cumplir una falsa cuota. En aquella ocasión era poner un cuadrado negro en señal de protesta o piezas en las que aparecían personas de otras razas y nada más.

Pues bien, ahora la cuota parece ser ‘pintar’ el logo con la bandera de Colombia o subir una pieza con un copy que ya se ha repetido muchas veces.


Los acontecimientos sociales siempre serán atractivos para adherirse y hacer contenido. Las razones son obvias, todo el mundo está hablando de eso e incluirse en la conversación, parece generar créditos y traer buenas referencias.

Las marcas, no son ajenas a estos escenarios. Para evitar caer en malversaciones antes de realizar una intervención sobre situaciones como la desigualdad, hay que preguntarse realmente qué se está haciendo en pro de estas causas desde la comunicación y la responsabilidad social empresarial. En caso de no tener algo que decir con el suficiente sustento es mejor guardar silencio y prudencia ante el tema.


Lo importante es tener coherencia, la preocupación no puede quedar enmarcada en una simple pieza gráfica aislada, que se pone para cumplir con la tendencia del momento. Incluso, si se analiza desde un punto de vista más frío es poco estratégico hacer lo que otros están realizando, porque estas acciones terminan por convertirse en parte de un ruido sin trascendencia.


El inconveniente sucede cuando se cae en la trampa de convertirse en buitres de likes, que radica en instrumentalizar una problemática social con el único objetivo de generar una supuesta exposición positiva de la marca, que en últimas terminan siendo una burla para la causa que se promete defender.

Lo importante en estos casos es respaldar el mensaje con una acción. Por fortuna hay marcas que lo han sabido hacer como el caso de Mc Donald’s y la aplicación de domicilios Picap.


Mc Donald’s, publicó un mensaje en el cual se compromete a crear oportunidades de empleo formal para los jóvenes como lo ha venido haciendo. Además, se atrevió a poner la sigla SOS, que se ha vuelto en un símbolo de la protesta social, pero por el mismo significado muchas otras marcas se han negado a utilizarlo.


Por su parte Picap, lanzó a las calles de Bogotá 70 motos cargadas de tapabocas, bebidas y alimentos para regalárselo a los protestantes como un símbolo de la unión que necesita el país.


Por último, si entre las posibilidades únicamente está el compartir mensajes de empatía, es un camino válido si se guarda coherencia y compromiso con la situación. Por ahora las promociones pueden esperar.

Rodrigo Esteban Delgado A.

Editor de contenido