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Halloween y el marketing


El marketing y las religiones, están más ligadas de lo que se podría pensar.


Todas las fechas de gran valor comercial suelen provenir de cultos de adoración.

Halloween vista desde el naming no es más que la contracción en inglés de "all hallow's eve” que traduce “la víspera de todos los santos” y proviene de una celebración de los celtas paganos que ocuparon parte de Europa y de Asía menor.


El 31 de octubre, marcaba el final del calendario pagano que se cerraba con el otoño. La caída de las hojas se relacionaba con la muerte. Ellos creían en la reencarnación y celebraban que este día las almas volvían a su antiguo hogar. Por esta razón se iluminaban los caminos.


Cuando los celtas fueron cristianizados, no todos abandonaron sus tradiciones paganas. Además, se contó con la suerte que, cronológicamente este rito coincidió con la celebración católica del día de Todos los Santos que se conmemora el 1 de noviembre. Al final de cuentas estas dos fechas terminaron por unirse.


Pero se capitalizó cuando llegó Estados Unidos de la mano de los irlandeses que provenían de la zona donde más se había fortalecido esta tradición. Ahí se mezcló con culturas de otros países. Esto dio origen a que se agregaran más elementos como las brujas, los fantasmas, las calabazas, los duendes y demás leyendas vinculadas tanto a la magia como al terror.


Si bien, en Minnesota desde 1921 se realiza un desfile de Halloween, se volvió global en la década de 1970, gracias al cine y a las series de televisión.


En Colombia empezó siendo una celebración de niños, pero en el nuevo milenio empezó a ganar terreno en el segmento de los adultos. Esto ha permitido que sea una fecha lucrativa para las industrias del maquillaje, de la decoración, de los dulces y de los disfraces.


Según datos de Fenalco del año pasado, el 70% de los colombianos participo en algún tipo de celebración de Halloween y se estima que la economía por cuenta de los disfraces se movió más de 1.000 millones de pesos. Además, el 42% de los dulces fueron comprados en almacenes de cadena, el 28% en dulcerías, el 25% tiendas de barrio y el 5% con vendedores ambulantes.


El crecimiento de las ventas en línea en este mercado venía creciendo, el 43% de los colombianos adquirió su disfraz por este medio. Según Mercado Libre en promedio la compra es de $89.000, aunque hay unos más elaborados que pueden superar los $2.000.000.


Pero las cifras este año no serán tan alentadoras a causa de la pandemia. A las medidas de bioseguridad ya establecidas, se les sumó la prohibición de las fiestas y el salir a pedir dulces. En teoría solo se podrá festejar con las personas del núcleo familiar para evitar un aumento de la curva de contagios y su éxito precisamente radica en la interacción social. Según Fenalco, el año pasado el 64% lo festejó con los niños de su familia, el 14% con sus amigos, el 7 % con los compañeros de trabajo, el 5% con su pareja y el 9% con sus vecinos.


Rodrigo Esteban Delgado A.

Editor, Copy Estándar

info@CopyEstandar.com


 

Bibliografía

-Economía y negocios. (2019). Las cifras que mueve el lucrativo negocio del Halloween. El Tiempo, Colombia. Recuperado de: https://cutt.ly/bgn6S5y

-Forbes Staff. (2020). Halloween sí, pero sin fiestas y sin salir a pedir dulces: Minsalud. Forbes Colombia, Colombia. Recuperado de: https://cutt.ly/cgn6FK5

-(2014) El origen de la marca Halloween. Emote, España. Recuperado de: https://cutt.ly/rgn6KPf

-G. Ruiz. (2020) La historia de Halloween. Sobre Historia, España. Recuperado de: https://cutt.ly/Wgn6Xy1