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La ventaja de las tipografías romanas



Desde hace un tiempo existe la creencia popular que las tipografías palo seco, son las que mejor lecturabilidad generan porque no tienen adornos, ribetes, ni serifas, que se asumen como distractores. Además, cuentan con un aspecto moderno, estilizado y minimalista que va acorde con las tendencias de diseños actuales. Teoría que se alimenta porque esta familia tipográfica nació con la proliferación de los computadores en los años 80.



Por su parte las tipografías romanas, como su nombre lo indican surgieron durante la consolidación del Imperio Romano y se caracterizan por sus distinguidas serifas, que cuenta la historia que existen porque sus letras no fueron diseñadas para ser impresas si no para ser talladas sobre piedras como el mármol y las serifras eran el punto de entrada y de salida de los cinceles con los que se martillaban. Durante muchos siglos fueron las tipografías predilectas, casi hasta el final de la utilidad de las máquinas de escribir dado que sus letras guardan una familiaridad con el estilo romano. Con la llegada de la escritura digital tipografías como Arial y Calibri empezaron a ganar relevancia en el uso cotidiano.

A pesar de su antigüedad las tipografías romanas aún tienen vigencia y es fácil de comprobar. Basta con tomar un libro con una gran cantidad de páginas o cualquier periódico de noticias y se podrá notar que están escritas con estilo romano. La razón es muy sencilla. Las tipografías romanas son las más adecuadas para generar bloques de textos grandes porque facilitan la lectura. Contrario a lo que se puede pensar a grandes rasgos, las puntas de las serifas no son distractores, en realidad generan atajos mentales, al entregarle una identidad única a cada letra, cosa que no pasa con las tipografías palo seco. Fernando Ávila en su libro: Cómo Se Escribe [1] comprueba esto con un ejemplo muy sencillo. Solo hay que escribir juntas la i latina en mayúscula (I) y la ele en minúscula (L) y se podrá notar que en el estilo romano se marcan claramente las diferencias mientras que en el palo seco son prácticamente iguales. Con esto se debate la utilidad de Arial como la tipografía universal.



Lo anterior no quiere decir que exista una tipografía buena y una mala. La conveniencia de su utilización depende de la situación, está claro que, en el campo editorial, así como otros formatos como las cartas que se componen de grandes bloques de textos las romanas son la mejor elección. En entornos digitales, donde los textos no son extremadamente largos, las palo seco son una opción acertada y no en vano la mayoría de redes sociales traen estas tipografías instaladas de manera predeterminada.



El universo de las tipografías es extenso gracias a la publicidad. Muchas marcas como la revista Vogue y Coca Cola han basado sus estrategias de branding partiendo de la manera como están escritos sus logotipos. Y las que existen para construir piezas publicitarias quizás son infinitas porque todos los días nacen nuevas con una función específica. Por este motivo el tipo de letra es tan importante, una mala elección puede alterar el mensaje, lo que quiere decir que si las palabras tienen poder la tipografía se encarga de ponerles la personalidad.



Rodrigo Esteban Delgado A.

Editor, Copy Estándar

Info@CopyEstandar.com


 

Fuentes:

[1] Ávila Fernando. Cómo se escribe. Editorial Kimpres- Fundación Redacción. Bogotá. 2003. Pág. 20.


Ambrose Harris. Tiografía. Parramón Ediciones. Barcelona. 2007. Pág. 36.