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¿Quién es el responsable de la manipulación?

Casi desde los inicios de la publicidad como una actriz de la actividad comercial, le han llovido criticas al ser acusada de la manipulación del público. Acompaña esta imagen de atenuantes como el ser creadora de necesidad y de temores inexistentes.

Estas preocupaciones han saltado de la simple idea de presionar a una audiencia para que compre un producto a influenciar en procesos democráticos tal y como lo plantea el reciente documental de Netflix: Nada es privado, en donde expone la manera como la empresa Cambridge Analytica por medio de la hipersegmentación de mercados proporcionada por Facebook, logro generar contenidos personalizados para millones de votantes ocasionando la manipulación de la opinión pública al usar como pilar de la estrategia unas gran cantidad de fake news ( también conocida como noticas falsas).


Las mayores repercusiones de esta práctica se evidenciaron: en las elecciones presidenciales de Estados Unidos del año 2016 -en donde resultó ganador Donald Trump- y en la victoria del Brexit que marcó la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Igualmente se asegura que esto se usó en modo de experimento en elecciones de países tercer mundistas como: Brasil, Jamaica y Colombia.


El documental deja en entre dicho que para hacer trampa en contiendas electorales ya no es necesario comprar votos ni ejercer sobornos, dado que mediante la tecnología se pueden alcanzar mejores resultados. Indiscutiblemente las fake news cuando se encuentran construidas congruentemente son efectivas en planes macabros, funcionando como armamento de guerra donde su única intención es hacer daño. Lo injusto del caso es que la publicidad termine siendo presentada como la villana del caso, cuando el mal es profundo y recae la responsabilidad sobre las instituciones. La manipulación de la opinión pública se convirtió en sinónimo de supremacía y día a día se nota cómo entidades gubernamentales pretenden generar esto con información parcializada con el fin de confundir a la mayor cantidad de personas posible. De aquí nace la importancia de rescatar las palabras del economista Eduardo Lora: “Si el electorado está bien informado y tiene criterio para saber cuáles políticas pueden ser exitosas para resolver los principales problemas, habrá mejores gobiernos que con un electorado controlado por el clientelismo o por el populismo de derecha o izquierda.”[1]


El problema real no radica en la segmentación detallada que permite generar contenidos publicitarios específicos para cada usuario, cosa que existe desde hace muchos años con el programmatic (también conocida como la publicidad programática) que, por ejemplo: produce que si una persona está cotizando tiquetes aéreos le llegue información promocional de diversas aerolíneas lo que le permitirá tomar la mejor decisión. La contrariedad radica en el momento que se pretende pautar una información engañosa con el objetivo de generar confusión en la audiencia, siendo importante recalcar que cuando se procura convencer con la verdad se habla de persuasión y cuando se realiza con mentiras se trata de manipulación.


Es innegable que estrategas de la comunicación terminan inmiscuidos como actores de estas problemáticas, al igual que lamentablemente sucede con miembros de otras profesiones en diversos escándalos sociales. Pero por el actuar de unos pocos no se puede juzgar a un gremio que desde luego debe de proceder como un factor colaborativo al endurecer sus posturas de autorregulación ética.


Los avances tecnológicos cambiaron el curso de la economía, generando que quienes tienen el mayor dominio monetario no sean las multinacionales petroleras, si no la industria de la tecnología, donde sobresalen organizaciones como: Google, Facebook y Amazon. Esto deja claro que quien tiene la información tiene el poder y dado que el sistema económico actual deja claro que nada es gratis en la vida, la moneda de cambio para usar las plataformas comunicativas de las redes sociales son precisamente los datos que cada usuario comparte. Por lo que cada uno debe de ser responsable con lo que emite y crítico con el contenido que consume. Los intentos de manipulación no son nuevos, con los medios tradicionales también lo han hecho durante décadas, solo que la tecnología actual permite hacerlo a una mayor escala, siendo desde luego la mejor arma para combatir estos flagelos la educación de las audiencias, dado que un público mejor formado será más difícil de engañar, pero estos problemas suelen ser más profundos, ocasiona que a ciertas elites del poder no les convenga esta idea y se terminan cubriendo todo presentando a la publicidad como la culpable de todo.


Rodrigo Esteban Delgado A.

Editor, Copy Estándar

Info@CopyEstandar.com

 

Fuentes

*[1] Lora Eduardo. Economía esencial colombiana. Debate. Bogotá, 2019. Pág. 12.

*Amer Karim, Noujaim Jehane. Nada es privado. Netflix, 2019. [Documental.]

*Cuevas De Dolmestica Ángela. La tecnología elige. Diario El País. Cali, 16 de Agosto de 2019. Pág. A7.